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jueves, 7 de marzo de 2013

Daniel Sánchez, la voz de las estrellas


¡Muy buenas, familia!

He estado ausente más tiempo del que me habría gustado, pero nunca es tarde para retomar el blog. :) Esta vez, os traigo una entrevista muy interesante con Daniel Sánchez Reinaldo, el intérprete de la alfombra roja en los Óscar 2013. ¿Os interesa conocerle un poquito más? Entonces, ¡seguid leyendo!

Tanto si sois amantes del buen cine como de la haute couture, el 24 de febrero tuvimos una cita ineludible frente al televisor para ver el glamour de la alfombra roja y la ceremonia de los Óscar. En España, pudimos disfrutar de las entrevistas de los nominados y nominadas previas a la ceremonia en el Canal 24 horas y, más tarde, ver qué sucedía dentro del Dolby Theatre en Canal +.

Jennifer Lawrence y su traspié antes de recoger el Óscar a la mejor actriz principal por su papel en El lado bueno de las cosas.


Mientras veía la retransmisión, me picó la curiosidad y quise averiguar cómo debe prepararse un intérprete para este tipo de eventos, ya que durante las entrevistas se tocan diversos temas: en qué proyectos están metidos los entrevistados, qué diseñadores han escogido las actrices para la gala o incluso puede caer alguna referencia cinematográfica. Así que, con la ayuda de Aida, me puse en contacto con Daniel para que me concediera una entrevista. Desde el primer momento, Daniel fue muy amable y no ha tenido ningún problema en contestar a nuestras preguntas. De todo corazón, ¡muchísimas gracias! 

Aquí os dejamos la entrevista, ¡esperamos que la disfrutéis!

Primero de todo, nos gustaría saber un poquito de ti. ¿Quién es Daniel Sánchez Reinaldo?
Tengo 31 años y me licencié en Traducción e Interpretación en la Universidad Autónoma de Madrid. Vivo en Madrid desde hace 11 años, aunque soy de Manzanares (Ciudad Real). ¿Mis idiomas? El castellano y el francés como A, el inglés como B y el italiano como C.



También nos gustaría saber cómo sueles trabajar. ¿Interpretas en cabina para congresos, en reuniones o susurrado? ¿Bilateral o solo hacia la lengua meta?
Suelo interpretar muy a menudo en cabina en televisión y también en reuniones en empresas, ya sea en cabina o con infoport, que está muy de moda últimamente. También hago cabina en congresos y distintos tipos de eventos.

¿Cuándo descubriste que querías dedicarte a la interpretación?
Desde bien temprano. Cuando tenía 15 años, nada más llegar al instituto, ya sabía que quería estudiar Traducción e Interpretación para poder ser intérprete.

¡Eso sí que es tener las cosas claras! Hemos visto que estudiaste Traducción e Interpretación en Madrid. ¿Después de la carrera hiciste algún máster o te especializaste en algún ámbito?
La verdad es que durante la carrera tuve muy buenos profesores de interpretación y nos formaron muy bien. No hice ningún máster al acabar porque tuve la suerte de empezar a trabajar enseguida. ¿Especialidad? Yo creo que al final acabas especializándote en aquellos campos en los que más trabajas. En mi caso: política, economía, transportes e infraestructuras.

Por lo que leemos, empezaste en el mundo laboral casi recién licenciado. ¿Cómo fueron tus primeros pasos? ¿Quién te dio tu primera oportunidad?
Desde el principio de la carrera ya me moví mucho para empezar a tener pequeños trabajos, tanto de traducción como de interpretación. Durante esos años, llegué a tener un cliente bastante grande con el que trabajé mucho, incluso algunos días no podía asistir a clase por tener que interpretar alguna reunión con él.
Al acabar, tenía la duda de si hacerme freelance o no, pero en ese momento, me contrataron en Accenture para formar parte de su departamento de traducción. Estuve ahí seis meses y después decidí dar el salto para trabajar por mi cuenta. Para tomar esa decisión me ayudó un amigo con el que llevo trabajando desde entonces. Me animó a quitarme los miedos, a creer en mí mismo y me ayudó en todo lo que estuvo en su mano.

Salta a la vista la pasión que sientes por tu trabajo. ¿Qué es lo que más te gusta de la interpretación?
Lo que más me gusta de la profesión es la profesión en sí misma. El trabajo que hacemos. Me encanta. Me lo paso genial trabajando, aunque en ocasiones se nos ponga a prueba hasta límites extremos. Además, trabajar con grandes compañeros, conocer a muchas personas, tratar cada día un tema diferente y poder conocer muchas cosas... Todo eso me gusta mucho.

Te entendemos perfectamente. El traductor es curioso por naturaleza y aprender todos los días algo diferente llena muchísimo. ¿Y qué es lo que menos te gusta?
No tengo una opinión negativa sobre nada en concreto en este caso. Es cierto que siempre puedes encontrar alguna situación que no te gusta, alguna persona que no conecta muy bien contigo... pero igual que puede pasar en cualquier otro oficio.

Ahora que hemos sacado el tema, ¿cómo se trabaja mejor? ¿Con compañeros o en solitario?
Siempre con compañeros. Es menos aburrido y sirven de gran ayuda en momentos más complicados, te pueden tomar notas de cifras, aclararte cualquier término... Aunque también es cierto que hay veces en las que tienes que interpretar solo.

Momento cotilleo de la entrevista: ¿alguna anécdota que nos puedas contar?
La más reciente me pasó en octubre, cuando se anunciaban los Premios Nobel. Es algo que llevo haciendo ya varios años y siempre es un reto, porque son temas complicados. Ese día se anunciaban los ganadores del Nobel de Química y lo estaba interpretando en directo para el Canal 24 Horas. El proceso es el siguiente: el Secretario General de la Academia anuncia los ganadores, dónde trabajan y la razón por la cual les dan el premio. Luego pasa la palabra a otra persona para que explique el trabajo de los ganadores más en detalle.
Pues bien, entre que uno se callaba y el otro empezaba a hablar, aparté la vista del monitor, apunté en mi libreta el nombre de los ganadores, desconecté un poquito... y justo cuando volví a mirar al monitor, con el volumen de los auriculares bastante fuerte, pasó lo que podéis ver en este vídeo a partir del minuto 2:25. Te aseguro que las palabras que se oyeron dentro de mi cabeza no las podía repetir en directo... ¡¡aunque del susto estuve a punto de hacerlo!!

¿Qué les aconsejarías a los estudiantes que quieren dedicarse a la interpretación profesionalmente?
Les diría que si de verdad quieren trabajar en esto, al final lo conseguirán. Puede haber momentos duros, complicados, pero si uno se empeña, al final es posible. Recomendaría que intentaran encontrar pequeños trabajos durante la carrera, para ir conociendo el mercado, para curtirse e ir mejorando.
En mi opinión, trabajo de interpretación hay, y no poco. Por eso os animo a que os forméis bien y seáis profesionales. Esto lo digo porque, especialmente en una época de crisis, para conseguir entrar en el mercado (o incluso gente que ya está dentro de él) uno puede tener la tendencia a tirar las tarifas por los suelos. Os aseguro que eso sólo os perjudicará a vosotros y al resto del gremio en general.

Desde el blog apoyamos el consejo de Daniel y os recomendamos el movimiento No peanuts! Debemos luchar para que nuestro oficio no se desprestigie y que las tarifas sean acordes al esfuerzo que realizamos.

Además, a todos los que estén empezando en este mundillo también les recomiendo que tengan presencia en las redes sociales, que conozcan a otros compañeros (por ejemplo, por Twitter) y que se den a conocer. Hoy en día tenemos muchísimas más posibilidades de llegar al posible cliente que antes, y eso hay que aprovecharlo.

Ahora que sabemos más sobre ti, ¡cuéntanos! ¿Qué tal fue la experiencia en la alfombra roja? ¿La habías interpretado anteriormente?
Esta ha sido la quinta ocasión en la que he interpretado la alfombra roja y, por supuesto, disfruté mucho de la experiencia. Está muy bien salirse de lo habitual y poder traducir a las estrellas de Hollywood.

¿En qué se diferencia esta experiencia de tus interpretaciones en cabina o para televisión?
No tiene nada que ver. Normalmente, interpreto discursos políticos y económicos, muy articulados, donde los oradores hablan "relativamente" claro... pero la alfombra roja es totalmente distinto: es un ambiente muy distendido, difícil de interpretar porque estás tú solo para interpretar al periodista que hace las preguntas y al actor/actriz de turno y muchas veces comienzan a hablar entre ellos tan rápido que no te da tiempo a interpretarlo todo. A eso, súmale la dificultad de oír de fondo a muchísimos fans y periodistas gritando como posesos los nombres de las estrellas que ven en ese momento. Es complicado, pero gratificante.

¡Madre mía! ¿Pero entonces te da tiempo a saborear el momento entre tanto trajín?
Sí, porque no estás interpretando todo el tiempo. Hay pausas entre entrevista y entrevista. De hecho, me daba tiempo hasta de tuitear quién iba llegando a la alfombra roja o a quién acababa de interpretar.

También me imagino que cambiará la forma de prepararte estas interpretaciones. ¿Cómo te preparas para un evento así? ¿Con cuánta antelación empiezas?
Le dedico varios momentos. El primero de todos, en enero, cuando interpreto las nominaciones. Ahí ya hay que tener una lista de las películas candidatas, su título original, el título en español... y aprendérselo, para que cuando digan el nombre de la película, tú la puedas traducir automáticamente en español. Luego, durante la semana previa a la alfombra roja, me repaso los nominados, las películas, quién estuvo nominado el año anterior...

Ardimos en deseos de saber más. ¿Cómo fue el proceso de documentación? Porque además de conocer quién es quién, debes conocer en qué proyectos que están metidos, algún tema "del corazón" por si les preguntan algo... ¡e incluso los diseñadores de los vestidos!
Lo primero que hago es imprimirme para cada categoría los nominados con su foto para poder identificarlos fácilmente y las películas nominadas. Una cosa son los actores principales, cuyas entrevistas son más predecibles, y otra cosa son las entrevistas que hacen también a nominados a categorías más "pequeñas": documentales, cortos de animación, etc. Ahí es más complicado saber algo de antemano e interpretas sin tener muchas más referencias.

Lo de los diseñadores es algo obligado: siempre le preguntan a las actrices de quién es el vestido que llevan. El otro día me reía al pensar que parecía un experto en moda cuando dije que Jessica Chastain llevaba un vestido de Armani Privé, joyas de Harry Winston y zapatos de Jimmy Choo. ¡Obama nunca dice nada de eso cuando lo interpreto!

Entonces, ¿cuánto crees que ayuda que el intérprete conozca el tema de antemano? Por ejemplo, si es muy aficionado al cine o una apasionada de la moda.
Siempre ayuda, porque si identificas enseguida qué actor o actriz está hablando, te ayuda mucho para saber en qué película sale, si está nominado o no, sobre qué o quién puede hablar... Yo no soy experto en moda, pero es cierto que muchos diseñadores son bastante conocidos y no me supone un gran problema a la hora de interpretar cuando hablan de diseñadores.

Otro tema que me parece interesante que podríamos tratar es el tema de la censura. ¿En algún momento has tenido algún problema con alguna palabrota o declaraciones fueras de lugar?
He de decir que nunca me han censurado nada. Es cierto que cuando se interpreta algo un poco más subido de tono, el intérprete siempre tiende a tirar un poquito por lo bajo para suavizar. De todas formas, en la alfombra roja no he tenido que interpretar nunca a nadie diciendo palabrotas u otro tipo de declaraciones de tono más alto.

Me imagino la tensión a la hora de interpretar a tantas estrellas, ¿cómo controlas el miedo escénico?
Lo del miedo escénico, por suerte, ya es agua pasada. Me imagino que es como todo: cuando empiezas es cuando te pones más nervioso, pero ya llevo más de 5 años interpretando en televisión y los nervios suelen aparecer poco. Eso no significa que esté relajado, porque siempre ha de haber cierta tensión, pero esos nervios atenuantes ya desaparecieron.

Y con esta acabamos: ¿qué tipo de interpretación te gusta más: la mediática alfombra roja o ponerle voz a Obama?
Si te digo la verdad, a mí la política me gusta mucho. Un buen discurso de Obama me gusta más. Y si ya fuera una entrevista con él...¡mucho mejor!

Muchísimas gracias por concedernos un poquito de tu tiempo, Daniel.


Ha sido todo un placer entrevistar a Daniel, ¡es encantador! Creo que la entrevista puede ser muy útil para conocer más de cerca los entresijos del mundo de la interpretación y todos los compañeros pueden tener un poco más claro cómo dar el salto al mundo laboral. Si todavía tenéis dudas, podéis poneros en contacto con Daniel a través de su página web, en Twitter y en su canal de Youtube con los vídeos de sus interpretaciones en TVE y en la Cadena Ser.

Yo también me despido por hoy, ¡pronto tendréis noticias mías!

Un saludo.


domingo, 4 de marzo de 2012

Versatile Blogger Awards



Hace cuatro días que empecé el blog y ya me han nominado a The Versatile Blogger Awards, ¡estoy on fire! No me lo esperaba en absoluto porque todavía no he aportado gran cosa, pero ha sido una inyección de ánimos que seguro me ayudará a estar más inspirada y a tratar temas mucho más interesantes en las siguientes entradas.

Para todos los nominados que no saben muy bien cuál es el protocolo a seguir, aquí os dejo las instrucciones:
  1.  Dale las gracias a quien te haya nominado y menciona su blog en tu entrada.
  2. Comparte siete cosas sobre ti.
  3. Pásale el premio a 15 blogs que hayas descubierto recientemente, que consideres indispensables o que, simplemente, disfrutes leyendo.
  4. Ponte en contacto con los blogueros premiados para que sepan que les has premiado.
1. Muchísimas gracias a Paula Melissa Gort Iserte, compañera de clase en la universidad y autora del blog La traductora infiel. Como ha sido la primera en confiar en mí, he movido algunos hilos y le está esperando una sorpresita en el correo de la universidad ;-) ¡Espero que le guste!

2. Siete cosas sobre mí:

Primera: no leo libros, los devoro. Empecé a leer libros con ocho años y desde entonces, han sido un compañero de cama imprescindible en mi vida. El primer libro que leí fue La magia más poderosa de Carlo Frabretti y el último ha sido En llamas de Suzanne Collins; lo compré el viernes y me duró seis míseras horas. ¡Acepto sugerencias encantada!

Segunda: además de la traducción, adoro bailar. La sensación de libertad y el torrente de energía que siento cuando estoy encima de un escenario no se puede comparar con nada. Aunque hace algunos años que ya no me dedico a esto, llevo cinco años dando clases de baile a niños de 11 o 12 años en mi antiguo colegio y me lo paso igual de bien. La fotografía y la moda son otras de mis pasiones ocultas, pero son un poquito caras y por ahora solo puedo vivirlas en tercera persona.

Tercera: soy una payasa. Así, sin más. Todavía me sorprende lo tímida que era de pequeña y como en unos años cambié radicalmente y pasé a ser la persona más extrovertida del mundo (a veces casi que demasiado, ja,ja,ja). Mi imaginación no tiene límites cuando se trata de hacer reír a la gente. Me hace feliz ver felices a los demás.

Cuarta: como traductores, trabajamos con las palabras a diario y podemos llegar a pensar que conocemos casi todo el repertorio de vocablos en nuestra lengua. Craso error, ¡he aprendido tres palabras nuevas este mes! Ataraxia, procrastinar y serendipia, que todavía no está en la RAE pero que Fundéu ya la reconoce.

Quinta: como Paula, soy una maniática del orden y una perfeccionista. He llegado a repetir hojas enteras de apuntes porque un renglón estaba un poco torcido. Del mismo modo, no puedo concentrarme si mi lugar de estudio o trabajo no está debidamente despejado y organizado. Esta faceta a veces me causa problemas porque voy a casas ajenas y empiezo a ordenarlas casi sin darme cuenta, es como un tic nervioso. ¡Disculpas por adelantado!

Sexta: desde los 13 años soy voluntaria en el Centro de Jóvenes Taleia dentro de la fundación ADSISAquí he podido colaborar con proyectos muy interesantes, como la enseñanza de español a inmigrantes, actividades de refuerzo escolar y acampadas con los nuevos voluntarios, entre otras. Nuestro último proyecto en marcha es la organización de una fiesta para recaudar fondos, donde tendré el honor de ser presentadora por tercera vez consecutiva. Los beneficios serán destinados a una escuela infantil de Esmeraldas, (Ecuador). Más adelante daré detalles sobre cómo podéis ayudarnos, ¡estaremos encantados de recibir ayuda!

Séptima: Gatos ¿quién puede resistirse a ellos? Yo, desde luego, no. Me gustan de todas las formas, colores y tamaños. En casa nunca he tenido ninguno, pero he cuidado al gato de mi abuela desde pequeñito y en Bélgica también pude gozar de compañía minina. Lo primero que haré cuando me independice será comprarme un gato, llamarlo Bigotes o Cascabel y mimarlo hasta la saciedad.




 3. ¡Allá van mis nominados! No ha sido tarea fácil, que lo sepáis:
  1. De traducciones y otras rarezas de Eugenia Arrés, una profesora de universidad siempre al pie del cañón.
  2. Aventuras de una traductora intérprete en Madrid de Aida González Del Álamo. Sí, sin acento.
  3. Localización y testeo con Curri de Curri Barceló. ¿Quién no conoce a esta traductora afincada en Londres?
  4. La traductora infiel, el blog de Paula Melissa Gort Iserte, quien me ha nominado :)
  5. Diario de un futuro traductor de Ismael Pardo. Me encanta este chico y él lo sabe, ¡ánimo!
  6. Mind the word de Vanessa Meseguer, amiga incondicional a la que adoro y joven promesa de la traducción en Estados Unidos.
  7. El traductor errante de Carlos Gutiérrez González. Estad atentos a sus juegos e iniciativas para traductores, son muy interesantes.
  8. El blog de Xosé Castro.  A este hombre hay que verlo en acción dando conferencias y charlas, eso sí que es imprescindible. ¡Su dinamismo es contagioso!
  9. Algo más que traducir de Pablo Muñoz, el sueño de todo estudiante de traducción hecho realidad. Otro referente a seguir.
  10. Mox's blog de Alejandro Moreno, quien no conozca sus tiras cómicas no puede considerarse del gremio traductor. 
  11. La paradoja de Chomsky de Oliver Carreira, ¡que no os asuste el título! 
  12. Sé lo que traducistes de Álvaro García. Convivir con el frío de Utrecht y seguir tan animado solo puede significar una cosa: ¡este chico lo vale!
  13.  La Torre del Traductor Trastocat de Vicent Torres, que me conquistó con su análisis del Bazzinga de Sheldon Cooper.
  14. El traductor en la sombra de Isabel García Cutillas, no tiene desperdicio.
  15. Letras de sastre de Raimundo Rizo que también me encanta.

 4. Quedáis todos avisados vía Twitter.
Alea iacta est.





jueves, 1 de marzo de 2012

Mamá, quiero ser traductora

Mamá, quiero ser traductora,
¡Oh, mamá! De textos, correctora,
con el diccionario, aunque sea un calvario,
hacerme glosarios y maquetar sin parar

Mamá, quiero ser lingüista,
¡Oh, mamá! Intérprete hispanista,
ver a mis clientes siempre sonrientes,
buscar referentes y especializarme en audiovisual

Mamá, por favor, compréndeme:
quiero ser traductora.

Ni siquiera sabía que existía la carrera de Traducción e Interpretación hasta que se publicaron las notas del selectivo y yo empecé a pensar seriamente sobre mi futuro académico (un poco tarde, lo sé, pero luego todo cobra sentido, seguid leyendo). Los idiomas no se me daban mal, así que podía estudiar una Filología, pero también me gustaba escribir y la mediación intercultural, por lo que no descarté Turismo o Periodismo. Después de darle muchas vueltas, llegué a una conclusión: no quería renunciar a nada. Necesitaba una carrera que englobara estudiar idiomas, conocer otras culturas, utilizar nuevas tecnologías y, además, que estimulara mi imaginación.

Allí estaba yo, hecha un lío y a la espera de que la inspiración divina descendiera sobre mí. Se me ocurrió acudir a San Google y buscar todas estas ideas juntas, a ver qué aparecía. Por suerte, fui a parar a un portal universitario donde aparecía la descripción de la carrera, las asignaturas y las salidas profesionales (aquí os dejo la descripción del grado en Traducción e Interpretación por la Universitat Jaume I). El perfil de estudiante era el siguiente: una persona dinámica, con facilidad para los idiomas, interesada en las relaciones internacionales y que tuviera capacidad comunicativa. Fue un flechazo a primera vista. Con Traducción e Interpretación no me iba a aburrir jamás, ¡podía aprender un cosa diferente cada día! Estaba decidido, me planté delante del televisor y pronuncié aquellas cuatro palabras de las que me enorgullezco cada vez más: «mamá, quiero ser traductora».

Al contrario de lo que nos cuenta mi queridísimo Ismael Pardo en su entrada, la noticia no fue bien recibida en casa. Pese a mi ilusión y entusiasmo, estudiar Traducción e Interpretación implicaba desplazarme todos los días en tren, ya que la universidad pública más cercana que ofrecía Traducción estaba en Castelló de la Plana. Eso, además de tener que levantarme a las cinco y media de la mañana para llegar puntual a clase, suponía gastar en mí un dinero extra que no teníamos. Mis padres intentaron convencerme de que estudiase «otra cosa que estuviera más cerca de casa», pero cuando algo se me mete en la cabeza, no paro hasta conseguirlo. Tras algunas discusiones, los convencí, no sin antes prometerles que no se arrepentirían.

Cuatro años después, siguen sin arrepentirse pese a ser los primeros en escuchar mi traducción una y mil veces hasta que me suena perfecta o soportan ver una película mientras yo no paro de preguntar en voz alta: «Y aquí, ¿que habrán dicho en inglés?». El apoyo de mi entorno ha sido muy importante porque hace que todo el esfuerzo personal valga la pena. Ahora, a punto de acabar y con mi crisis de final de carrera, les pregunto si piensan que tengo futuro y siempre me contestan: «Confiamos en ti, hasta ahora has conseguido todo lo que te has propuesto... pero a ver cuándo empiezas a traer dinero a casa, maja». Fuera bromas, ahora la percepción es distinta: en lugar de ser un gasto, soy una inversión.

Ahora ha llegado el momento de dar el salto a la gran pantalla. Después de haber estado estudiando Traducción e Interpretación durante cuatro años, quiero aportar mi granito de arena al mundo traductoril a través de este blog. Espero poder compartir noticias interesantes, inquietudes y curiosidades, además de dar rienda suelta a mi vena freak y poder hablar sobre comillas y cursiva sin que nadie me mire mal por ello.

Quedáis invitados/as a volver por aquí las veces que queráis.
¡Nos leemos pronto!